ALEGRÍAS

 ALEGRÍAS

Las alegrías se formaron a partir de la jota, el más extendido de los géneros populares españoles.

Las cantiñas más cultivadas por los artistas y las más celebradas por el público desde los primeros años del género son las alegrías. El contrapunto idóneo a la soledad. Eso es el flamenco, desde la alegría y la juerga hasta la soledad y el llanto.

La jota sirvió de marco a la exaltación popular desde mediados del XVIII hasta bien entrado el siglo XX, y los flamencos la tomaron para recrear en clave artística un ‘canto alegre’ que contrastara con el dramatismo de los otros cantes del repertorio.

Además de los elementos de las jotas en las alegrías encontramos también otros propios de las coplas romanceadas, de los panaderos, de los pregones bajo andaluces, de las seguidillas, del antiguo fandango de Cádiz y, sobre todo, de los jaleos cantados en tono mayor. El jaleo marca la diferencia, el resto es una jota a lo flamenco.


Los elementos musicales que forman las cantiñas provienen en su mayoría de las alegrías, hecho que las convierte en órgano regulador del resto de los estilos que forman dicho grupo.

En las últimas décadas del siglo las alegrías serán el prototipo de cante fiestero, cediendo el puesto, ya en el siglo XX, a las bulerías y a los tangos, y será, junto al zapateado, el baile fundamental. 

En el desarrollo posterior del cante, destaca la aportación atribuida a Ignacio Espeleta: la glosolalia o tarabilla, ‘tirititrán tran tran’, asumida por los cantaores como salida o temple de voz propio del cante. en este video nos lo relata Chano Lobato con su inigualable talento contador, además de cantador.


Se ha mantenido durante décadas años en la coreografía una estructura formal más o menos fija, que consta de los siguientes elementos: entrada, letra, silencio, castellana y escobilla, para concluir con un desplante o salida por chufla, bulerías de Cádiz o jaleos.

Los cantes de alegrías se suelen rematar con un juguetillo, una estrofa que, a modo de macho, completa el cante. Suelen ser de tres o cuatro versos con diferentes métricas, y tienen una función parecida a la usada por el bordón de la seguidilla.

La principal clave que usa el neófito para distinguir las alegrías es el ‘tirititrán’ con el que el cantaor suele introducirlas. Cuando se escucha un ‘tirititran’, si el intérprete actúa con rigor, ha de cantar alegrías; si va a hacer cantiñas lo normal es que prescinda de esa entrada, realizando el ayeo propio de otros cantes. El parecido melódico con la jota es un elemento que podemos considerar clave para identificar las alegrías, puesto que no son otra cosa que una jota dicha a lo flamenco.

EL COMPÁS

Las alegrías, como hermanas carnales de la soleá aunque en tonalidad preferente, adoptan idéntico compás que éstas (12 tiempos /amalgama), un poco más airosas debido al carácter alegre de su estructura musical.

LA TONALIDAD

Las alegrías gaditanas se cantan en tonalidad mayor, y es el género alternativo a las bulerías por soleá en cuanto a tonalidad se refiere, ya que estas se interpretan en el modal andaluz y aquellas en el modo mayor. La tonalidad mayor es un elemento común a todas las cantiñas, con alguna excepción en determinados giros modales o al menor. El compás básico de unas cantiñas es idéntico al de las bulerías por soleá, a medio camino entre soleares y bulerías.

LAS LETRAS

Las estructura alegrías admiten también la copla de cuatro versos octosílabos, unida al juguetillo de tres o cuatro versos, siguendo la estela de la seguidilla clásica, que consta de copla y estribillo. Aunque no tienen una estructura formal determinada.

ESTRUCTURA DEL BAILE

- Salida
- Primera letra
- Llamada
- Segunda letra
- Silencio
- Castellana: Este es un elemento exclusivo del baile por Alegrías.
- Escobilla
- Bulerías de Cádiz

EL TIRITITRAN






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